“Toma una pareja”. Obstáculos y oportunidades en el espacio de danza

 

“Toma una pareja”.

Obstáculos y oportunidades en el espacio de danza

por Andrea Juhan

Si has participado en un grupo, en una clase de danza consciente, en otras formas de meditación en movimiento o en otros procesos de encuentros grupales, una instrucción muy común dada por el profesor es: “ y ahora tomad una pareja” o “vuélvete hacia una pareja” o “para el siguiente ejercicio toma una pareja y quédate a su lado - enfrente o detrás de él-” o también “enseñarle a la persona que está a tu lado como te sientes acerca de…”

La instrucción “comparte con otros” es a menudo dada en cualquier ambiente de aprendizaje, desde la guardería hasta los más altos niveles de educación profesional y conferencias. Toma una pareja es una instrucción muy común cuya importancia e impacto puede escapar tanto a los estudiantes como a los profesores. Los profesores usan este tipo de instrucciones para crear una experiencia compartida entre los miembros del grupo, para promover los lazos entre los miembros y para relajar la tensión social, así como para propiciar una mayor riqueza en la enseñanza y el aprendizaje. No solo los profesores también los facilitadores y los organizadores de grandes y pequeños eventos saben que para que un evento sea exitoso y para crear relaciones positivas, un compromiso creativo y el deseo de participar o comprar necesitan que la gente se sienta relajada, abierta y amistosa. Necesitan gente que directa o indirectamente sean capaces de compartir con otros. Como todos sabemos el alcohol es frecuentemente usado como sustituto de esta falta de habilidad para relacionarnos o formar lazos con otros. A menudo se sirve inmediatamente, nada más llegar, para facilitar la transición en el delicado campo de encontrarnos con otros.

De alguna manera compartir es romper el hielo entre nosotros y los otros y es necesario para una creativa, constructiva y receptiva manera de asentar el grupo. En las clases y talleres de danza de Open Floor así como en los programas educacionales de salud para profesionales y terapeutas que enseño y en los que participo encuentro algunas respuestas predecibles que os presento a continuación:

“Toma una pareja” -Los miembros del grupo empiezan a mirar alrededor buscando a alguien conocido o alguien que les brinde seguridad, pasando por alto cualquiera persona que sea nueva o extraña a ellos mismos.

“Toma una pareja” - Aquellos que no hayan encuentrado pareja inmediatamente vagan por el espacio buscando a alguien. Si no hay unos antecedentes de exclusión o de no haber sido vistos en su vida que sean demasiado dolorosos o recurrentes, mirará con una sonrisa de bienvenida a otra persona y tendrá la confianza en que encontrar a alguien.

“Toma una pareja” -Dos extraños se encuentran, miran hacia el profesor en lugar de mirarse el uno al otro. La intimidad de estar demasiado cerca o la falta de instrucciones por parte del profesor que les permitan sentirse seguros les hacen sentir el riesgo del encuentro.

“Toma una pareja” -Unas pocas personas abandonan la habitación para ir al baño.

“Toma una pareja” - Algunas personas miran hacia abajo como diciendo “No, no voy a coger una pareja” por una serie de razones, probablemente buenas, pero no muy útiles.

Es importante darse cuenta que el mundo de la danza consciente, en Norteamérica y en la mayor parte de Europa, es en su mayor parte histórica y culturalmente un ambiente de raza blanca y por esto puedo ver:

“Toma una pareja” - Los de cualquier diversidad racial probablemente esperen el momento en que serán excluidos, no vistos, aplacados, marginados, heridos o castigados. Igualmente con los prejuicios heterosexuales y nuestra historia de ser una sociedad patriarcal dominada por los hombres.

“Toma una pareja” -Hombres buscan mujeres, mujeres buscan la seguridad de otras mujeres, y todos los géneros probablemente buscan algún nivel de confort y de relax tratando de encontrar a alguien que pueda parecer de su mismo “palo” gay, lesbi, bisexual, transexual…

“Toma una pareja” -Estoy cansado y agotado, por lo que encuentro a alguien fácil para mí, sea lo que sea lo que pueda significar para mí en ese momento.

En cada uno de estos casos expuestos lo que yo veo es más preferencia por encima de presencia, veo la parte nuestra que escoge basándose en la preferencia y a menudo en preferencias que ni tan siquiera sabemos que tenemos.

Este es el tema que nos aterroriza. Tenemos más de 65 millones de años de programa evolutivo que han configurado nuestro sistema nervioso para ver las diferencias como peligrosas, que por supuesto podrían serlo. Pero también puede no haber realmente ningún peligro en nuestras actuales circunstancias de vida. ¿Y si usáramos estos momentos de “toma una pareja” o “comparte… con …” como una oportunidad para re-educar y re-acondicionar nuestra neurobiología? Y si usamos estos momentos para aprender a permanecer abiertos, más imparciales y más presentes con otros, para escoger posibilidades por encima de preferencias? ( como comentó uno de mis estudiantes, Michael Zipking) Al escoger presencia somos capaces de hacer todo lo que se nos ponga por delante.

Escogiendo presencia

Lo que sigue es lo que se entiende por presencia en todas las dimensiones del ser humano y cómo la presencia nos ayuda a elegir la posibilidad sobre la preferencia cuando nos asociamos o nos encontramos con otros que conocemos o desconocemos.

Presencia física, -puedo sentir la sensación en mi cuerpo-, comodidad, incomodidad, tensiones, temperatura, peso. Noto mis gestos - los brazos cruzados, los brazos abiertos, una sonrisa social o una sonrisa cálida, no sonrío, la mandíbula apretada, miro a mi pareja, no miro a mi pareja. Cuál es la conciencia de mi cuerpo, puedo sentir y escoger cómo estoy físicamente, presente en relación con mi pareja.

Presencia emocional, -puedo sentir mis emociones activadas, no cierro los sentimientos, tengo espacio en mi cuerpo para notar la emoción y permanecer con ella mientras me atraviesa, puedo sentir miedo, precaución, agrado, amor, alegría, ambivalencia, cautela, excitación, atracción, rechazo, soy capaz de estar calmado y presente puedo mostrarme a mi pareja.

Presencia mental, -puedo escuchar las historias que mi cabeza inventó acerca de mi pareja y las historias acerca de mí mismo en relación con ellas. Historias como -¿le gustaré? ¿soy el-la pareja que quiere esta persona? seguro que no es capaz de conocerme- etcétera. Soy consciente de ser capaz de dejar las historias pasar escogiendo la presencia y la curiosidad por mi pareja por encima de las historias que he inventado.

Presencia sin límites, - soy capaz de abarcar un mayor campo de posibilidades y experiencias de lo que normalmente soy. Estoy abierto a encontrarme con esta persona en un nivel más allá de mi identidad o de la de ella sintonizando con algunos puntos en común que compartimos como seres humanos en el planeta juntos. Siento curiosidad acerca de lo aleatorio que es encontrar a esta persona entre millones de personas que hay en el planeta, y me doy cuenta de que a lo largo de mi vida voy a encontrar a muy pocas de ellas. Esta persona que tengo delante es una. Escojo preguntarme quién es y qué es lo que trae a mi experiencia vital.

Escoger presencia sobre preferencias significa estar suficientemente consciente de mí misma como para sentir todas las maneras en que las preferencias se presentan en mi mente y cuerpo y en mi neurobiología. Las partes de las que soy consciente, e incluso el movimiento de mis hábitos inconscientes. El arte de conectar abiertamente y mezclarse con otros no llega fácilmente para la mayoría, no es algo que venga de manera natural. Cultivar ese nivel de presencia es una profunda práctica de vida. Con el suficiente compromiso, repetición y recursos en el cuerpo podemos aprender a asumir el riesgo a ser curiosos y abrirnos lo suficiente a las posibilidades para poder escoger presencia por encima de preferencia más y más. Y cuando no podamos hacer esto quizás sí podamos ser un poquito más conscientes de lo que estamos escogiendo y por qué.

En la práctica de traer más conciencia corporal hay un gran poder y potencial en la instrucción de tomar una pareja. Cuando escogemos presencia por encima de preferencia puede ser: “Toma una pareja” -dos extraños o personas que piensan que se conocen o no, se encuentran abiertamente y con curiosidad y los dos son capaces de mostrarse y estar presentes

 

 

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